aCUBAEXILIO.NET
Revista Internética
(Fundada en el 2002)
Septiembre de 2010 
© 2010











 
 postalia@cubaexilio.net 



Director
Andrés Rivero

Andrés 
Rivero Collado, escritor, periodista, profesor, nació en la Habana y llegó exiliado a los Estados Unidos el 1 de enero de 1959. Desde ese mismo año colaboró artículos contra el comunismo para la prensa latinoamericana; escribió el primer libro del exilio cubano, Enterrado Vivo, (1960), novela sobre los fusilamientos fidelistas; en 1961 dirigió programas de radio en Miami y publicó varios números de la revista Cruzada; por cuatro décadas fue columnista de los dos diarios más importantes del sur de la Florida; hace ocho años dirige esta Revista Internética y ha escrito diez libros sobre temas cubanos. Su padre, Andrés Rivero Agüero fue electo Presidente de la República en las últimas elecciones multipartidistas celebradas en Cuba (1958). Para comunicarse directamente con él escriba a
andres@cubaexilio.net 
(LTV)



Un Buen Regalo
Para Cualquier
Ocasión

Ordénelo de Amazon.com
(clic aquí)



Esta es una Producción 
CUBA EXILIO
Miami, Florida, USA




Luis Toledo Webmaster

Colaboradores:
Néstor Jorge
Edith L. Owens
Ciro G. Domínguez



ARRIBA





















































































CUBAEXILIO.NET

Muestrario de Cuentos en Toda Una Vida Contando  
Para que usted tenga una idea de los cuentos que aparecen en
Toda Una Vida Contando,
le ofrecemos a continuación cortos 
pasajes de algunas de las narraciones.
Ordene ahora su ejemplar al enlace seguro:
http://www.authorhouse.com/bookstore

Claro que conozco al viejo que blande el cuchillo, es mi abuelo y es un salvaje; siempre por esta época repite el ritual primitivo y despiadado que hace de la Nochebuena una fiesta pagana, en vez de la espera anhelante de fecha tan singular. Todos los años mi abuelo lleva el asunto a extremos brutales porque insiste él mismo en matar el cochino... (Felices Pascuas)

La casa del babalao era humilde, una más en un barrio turbulento del norte de Miami. Abrió la puerta de la cerca y caminó pesadamente por el chattahooche gastado hasta la puerta vieja y descascarada. Tocó. Un negro grande y gordo, vestido en camisón floreado, le abrió sonriente:
--Bienvenido hermano. Entra...
(Violencia)

Si yo fuera un fantasma viviría en San Agustín. Es antiguo, norteño y dispar al resto de la Florida plástica, violenta y comercial. Siempre hace frío en el invierno de San Agustín; a veces nieva. Y ello es bueno para un fantasma que quiere pasar desapercibido con su sábana blanca. Además es divertido y creo que los fantasmas necesitan --de vez en cuando-- algún tipo de diversión. No son como las brujas, leprecones, o vampiros, violentos y sanguinarios, no...(Si Yo Fuera Un Fantasma)

 Todo empezó aquel mediodía en un restaurante de La Castellana, en el centro de Caracas; allí nos reuníamos a cada rato algunos colegas de la media venezolana: televisión, radio, periódico y revista, como la mía, para carearnos con nuestra labor investigativa a nivel mundial. Ya para los dos de la tarde, con la mesa repleta de Soleras y de Etiquetas Negras, las historias que nos contábamos sonaban fascinantes.
–Yo les aseguro, hermanos –dijo Jacinto Blanco, un animador de televisión-- que en el centro de la Florida hay vampiros...
(Un Vampiro en Disney World)

Pues ná, lo que son las cosas de la vida: Cara e Trampa quiere llevá una vida normá, decente, como la de to lo cubano que habemo aquí en Miami, pero ya tu sae mi helmano, el que nace pa ferrocarril, der cielo le caen lo riele... (Cara de Trampa)

Si me preguntaran cual ha sido la mayor desgracia política de mi país –y hay muchas– respondería sin ambages que las caderas de Sofía. Que volumen. Que ritmo. Que voluptuosidad.
Por eso el coro de los truhanes de mi barrio al verla pasar:
Pa’l este / y pa’l oeste / sus caderas / menea Sof
ía / que geografía / que gandía...
Viracuey no tiene remedio...
(Las Caderas de Sofía)

Tenía los ojos claros, era fuerte, alto, aborigen y caminaba como si el mundo le perteneciera. Era ilegal, devoto, ignorante, trabajaba en la construcción y vivía en La Pequeña Habana. Aunque era un pelado, Moisés creía que la mexicanada "Y sigo siendo el rey" se la habían escrito a él porque las mujeres del barrio, de cualquier edad, lo vacilaban cuando caminaba orondo por esas calles maltrechas y violentas de aquel miserable barrio de Miami que cada día iba de mal en peor... (Moisés y Su Larga Noche)

Done Toda Una Vida Contando a su biblioteca local, universitaria o escolar. Se lo agradecerán.

–Abascal, el coronel quiere que eliminemos al Tito...
–¿Eliminar, teniente?
–Si sargento, si... el coronel quiere que se la arranquemos al Tito.
–Pero ¿por qu
é teniente, por qué, si el Tito no es un asesino, ni un terrorista, si todo lo que hizo en realidad fue esconder en su casa al líder?
(La Orden)

Esto ocurrió hace ya algunos años. La pitonisa, en conciliábulo astrológico, recurriendo a todos sus conocimientos en la numerología, a todas sus lecturas en espiritismo, brujería y magia negra, evocando las profecías de Nostradamus y San Malaquías, pronosticó que el tirano moriría asesinado el 2 de octubre a las nueve de la mañana... (La Pitonisa)

La gorda sufre. Porque tiene que comer. Y no puede comer tanto. Problema. Frente a ella un enorme pastel de chocolate. Suculento. Delicioso. Se atormenta la gorda porque lo quiere comer. Sin poder.
–Explotas –le ha repetido una y otra vez el marido– como un petardo –enfatiza... 
(La Gorda)

El Miami de 1962 era pueblerino e implacable para los cubanos que huían de la  isla. Por eso la niña cayó en un abismo al entrar en la escuela local. No sólo por no entender el idioma y aborrecer el almuerzo escolar, sino también porque a cada paso maestros y compañeros la hacían sentir diferente, como si fuera inferior. Su ropa causaba risa y sus trenzas y su tristeza. Muy pronto se le hizo infernal la vida en esta nueva ciudad...   (Niña Melancolía)

No iba a seguir trabajando como dependiente de botica; o se iba al Norte, ¡quién pudiera ver a Elvis en persona! o se iba a la Sierra Maestra a sumarse a Fidel. La alternativa parecía ridícula, pero era sintomática de los tiempos que Cuba vivía. De jóven, de sincero, de escéptico, no podía idealizar una disputa ambiciosa y torpe anegada en sangre, pero si tenía que vivirla y tomar partido... (El Viaje)

El muerto en la cabina U-28 fue el acontecimiento más importante de este crucero de doce días por el Caribe, sobre todo cuando ya sus novecientos pasajeros habían caminado incansablemente todos los puertos de parada y habían comprado toda la bisutería y todo el licor que se pueda comprar.
El muerto era un tipo de unos cuarenta años de edad, que viajaba aparentemente solo y no había hecho amistad con nadie, ni siquiera con sus compañeros de mesa, por lo que no extranó que no hubiera ido a comer el día anterior.
(Muerte en el Crucero)

–¿Qué te pasa? ¡Contéstame!
Haciendo un esfuerzo Teresita rezongaba:
I don’t know... nothing.
-¡Háblame en español! –demandaba la madre.
La niña lloraba fuertemente.
–Pero mi’ja...
La niña temblaba.
–¿No quieres hablar español? --el tono de la madre se suavizaba algo.
–No.
–¿Por qué?
We are in America... why don’t you speak English?
I do! –respondía la madre.
Then, why don’t you? –insistía la niña enardecida.
–¡Porque soy cubana! –replicaba la madre– ¡Y me da la gana de hablar español y me da la gana de que tu lo hables también! ¡Habrase visto que una culicagá me venga a dirigir la vida, yo que creía que ya teníamos bastante con los rednecks
(El Complejo)                                                

In English

Sobre el Autor

Indice 

Muestrario

Opiniones

final de esta página

ARRIBA